Un mercado que empieza a ordenarse
El inicio de 2026 encuentra al mercado financiero argentino transitando una etapa de mayor calma relativa, luego de meses de fuerte reordenamiento macroeconómico. Las señales recientes en materia monetaria, fiscal y financiera permiten delinear un escenario en el que la estabilidad cambiaria, la recomposición de reservas y la mejora en los precios de los activos comienzan a ganar protagonismo. En este breve artículo, navegaremos en los datos clave para la macro Argentina de estas primeras dos semanas del año.
Reservas y frente externo: señales de mayor previsibilidad
Uno de los hechos más relevantes de las últimas semanas fue la cancelación del tramo del swap utilizado en diciembre de 2025, operación que habría sido saldada —según estimaciones— mediante un préstamo de organismos internacionales, particularmente del Banco de Pagos Internacionales (BIS). Desde el punto de vista contable del Banco Central de la República Argentina, esto implicó básicamente una operación permutativa del pasivo: se sustituyó una deuda por otra, sin alterar de manera sustancial la posición patrimonial neta.
A su vez, el viernes pasado se logró cubrir un monto cercano a USD 4.200 millones en vencimientos, enviando una señal clara de fortalecimiento de la posición externa y mayor previsibilidad en el frente monetario.
El BCRA compra dólares y consolida el ancla cambiaria
En paralelo, el Banco Central continuó con compras netas de divisas, acumulando aproximadamente USD 562 millones en 2026, con un promedio diario cercano a los USD 56 millones. De mantenerse esta dinámica, los objetivos de acumulación de reservas podrían cumplirse sin sobresaltos, consolidando el ancla cambiaria. Esto, con algunos “costos” en términos de ventas de dólares por parte del Tesoro, y venta de futuros e instrumentos dollar linked por parte del BCRA.
Aun así, hacia adelante persiste un desafío relevante: cumplir con vencimiento próximos a USD 18.000 millones, lo que obliga a sostener un delicado equilibrio entre el tipo de cambio, las tasas, la inflación y el nivel de actividad.
Financiamiento en pesos: disponible, pero más caro
En esta última semana, el Tesoro enfrentó vencimientos en pesos por $9 billones, en un contexto donde la administración de la liquidez se vuelve clave. Con éxito, la Secretaría de Finanzas logró un rollover del 98%, en línea con lo esperado por el mercado. Sin embargo, el Tesoro debió convalidar tasas significativamente más altas: el tramo más corto a tasa fija (S27F6) cerró con una TIREA del 49,16%, reflejando tanto el contexto de mayor inflación como la escasez relativa de pesos y la necesidad de sostener una política monetaria contractiva mientras el Banco Central continúa acumulando reservas. La fuerte demanda —con ofertas por $10,6 billones— confirma que el financiamiento en pesos sigue disponible, aunque a un precio que evidencia las tensiones propias del actual equilibrio macroeconómico.
¿Faltan pesos o hay un nuevo equilibrio monetario?
La desaceleración de la emisión monetaria, junto con la caída de la brecha cambiaria, sugiere que los excesos de pesos se están reduciendo. Esto reabre el debate sobre si efectivamente “faltan pesos” en la economía o si el nuevo equilibrio monetario está encontrando su punto de estabilidad.
Este fenómeno se refleja con claridad en el comportamiento de las tasas de caución en las últimas jornadas. En momentos puntuales del día, los bancos comerciales —al cierre de su operatoria— deben encajar pesos y cerrar posiciones con la autoridad monetaria. Ante esta relativa escasez de liquidez, la demanda de pesos presiona al alza las tasas de caución, especialmente las de muy corto plazo, generando un entorno volátil.
El trade off del equipo económico
El equipo económico parecería encontrarse en medio de un claro trade off: sacrificar esterilización de los pesos que se inyectan —liberando tasas y presionando sobre los precios, al menos en el corto plazo— o restarle prioridad al control del tipo de cambio. En los hechos, todo indica que se está ponderando una menor distorsión en el mercado cambiario y un dólar más calmo, aun a costa de una reactivación económica más lenta (con riesgo de perder dinamismo interanual) y cierta tensión sobre el proceso des inflacionario.
Por su parte, el esquema de bandas cambiarias introduce un marco de mayor flexibilidad, aunque no exento de tensiones. Con bandas que ahora se actualizan utilizando el dato de inflación de dos meses previos, se genera mayor “cintura” y margen para que el tipo de cambio fluctúe dentro de ellas. Esa inflación mensual fue del 2,8%, ligeramente por encima de la variación en CABA, pero muy por encima de las expectativas del mercado.
En síntesis, el mercado argentino transita una etapa de transición hacia un mayor orden macroeconómico, con avances claros en materia fiscal, monetaria y cambiaria, aunque no exenta de tensiones de corto plazo. La estabilidad del tipo de cambio, la mejora en la dinámica de reservas y el acceso sostenido al financiamiento en pesos constituyen señales alentadoras, aun cuando el costo financiero y la fragilidad de la actividad económica imponen cautela. De sostenerse el equilibrio fiscal y consolidarse la credibilidad del programa económico, el escenario abre oportunidades selectivas en activos financieros, especialmente aquellos más sensibles a la compresión del riesgo país, en un contexto donde la prudencia sigue siendo tan relevante como la oportunidad.







